Chico, ese árbol que ves ahí lo traje en este bolsillo...

sábado, 11 de diciembre de 2010

VICIOS PRIVADOS VIRTUDES PÚBLICAS

En tiempos de bonanza uno no se para a pensar en estas cosas, sino más bien se deja llevar por la cresta de la ola colectiva. Cuando de repente todo se desmorona y salen a relucir todo aquello que intuíamos, nos damos cuenta cuánto polvo de ladrillo había debajo de las alfombras. Aquel afán acaparador, aquel ansia por tapiar el horizonte, por llegar al sol. Todo aquello que antes era virtud ahora es vicio. Dónde están ahora esos hombres adinerados de la construcción, dónde sus yates, dónde su bastones de mando áureos, dónde su afán despilfarrador del que viviamos tantos. Esos hombres de fortuna que tanta admiración provocaban se los llevó la marea baja de los préstamos. Recuerdo que todos queríamos tener pisos para especular como ellos o incluso ir más allá en nuestro glorioso sueño y construir, por nosotros mismos, edificios altos y esbeltos. Todo se pinchó de tan alto que llegó, quizás alguna estrella de puntas afiladas. Ahora, tras la bacanal del cemento llega la resaca, ahora sus vicios ya no son tan virtuosos y pierden sus empresas en concursos de acreedores y esos edificios esbeltos picotean inquilinos.¡Qué lástima! ¡Cuánta virtud perdida, cuánto vicio desaprovechado!

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