Chico, ese árbol que ves ahí lo traje en este bolsillo...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

PUBLIC ENEMY

WikiLeaks suena a Wikipedia, quizás Julian Assange, su fundador, se inspiró en este recurso tan útil para tantos. Quizás este chico con cara de recién levantado de la cama, quiere dotar de significado –más difícil hacerlo de sentido- a este mundo confuso en el que pululamos, en el que las cosas no son lo que parecen, en el que nos dicen que hay armas de destrucción masiva y después confiesan que no las hay, en el que nos dicen que compremos y compremos que todo va bien y después nos hundimos en una crisis mundial, en el que todo parece una cosa y es otra –peor, mucho peor.
Sus revelaciones publicadas en varios periódicos están dejando en tela de juicio a muchos gobiernos. Estos trapos sucios son difíciles de lavar ante la opinión pública, no porque la opinión pública no intuyera los tejes y manejes de la Realpolitik, sino porque llueve sobre mojado. No hay que ser muy avezado para saber que las oligarquías políticas y económicas dominan el tablero a sus anchas. Ahora, por ejemplo, China quiere hacerse valedor de una Corea unificada. Siempre hay un roto para un descosido. Aquí comunismo y después capitalismo, ¡cest voila!
Volvamos a nosotros: Nosotros que salvamos a los bancos. Nosotros que rescatamos países. Nosotros que nos detenemos hasta que nos paran, porque no hay trabajo. Nosotros que somos gotas para desbordar el vaso que se beben otros. Nosotros seguimos mirando las sombras de esta caverna globalizada como una parodia amarga, diciéndonos a nosotros mismos: esto ya lo veía venir.
Assange ha encendido un fuego, esperemos que se propague por las cancillerías, embajadas, despachos, casas blancas y Palazzos Grazioli (centro oficial de orgias de Berlusconi). Aunque, hoy mismo, la Interpol ha recibido una orden de búsqueda y captura contra Assange acusado de abusos sexuales. ¿Eso suena mal verdad? Es previsible que lo acusen también de violar la inocencia de los ángeles, de robar el perfume a las rosas, de arrancarle las alas a las mariposas o de pisar inocentes caracoles con saña. Todo sirve en este mundo de sombras en la pared, carente de significado.
¿Qué nos queda?. Como diría el poeta: […] queda quizá el recurso de andar solo/ de vaciar el alma de ternura/ y llenarla de hastío e indiferencia /en este tiempo hostil, propicio al odio.
Y yo añado: quizá también queda dotarlo de nuevos significados, repensarnos, dudar, golpear al ídolo hasta poder oir el vacío que lleva dentro. O quizá nos valga con reírnos, entre sombras, pero reírnos. ¡Hagan juego señores/as!

1 comentario:

  1. La politica y los politicos, un cuento chino, no se creen ni ellos mismo y lo digo yo que aqui tenemos para una novela o más...

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