Chico, ese árbol que ves ahí lo traje en este bolsillo...
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jueves, 9 de junio de 2011

CONSTITUCIÓN DEL PARLAMENTO VALENCIANO DE 9 DE JUNIO DE 2011 O EL NACIMIENTO DE LOS CONCEPTOS.


AGAPE:
·         Definición de uso común: comida de confraternización que los primeros cristianos celebraban durante sus asambleas para profundizar sus lazos de concordia.
·         Definición Campsiana: comilona de 18.000 euros (a 38,8 euros por persona, sobre 250 servicios), que se sirve, tras la constitución del parlamento valenciano, y que incluye una amplia variedad de canapés, de "foie" o marisco, las clásicas virutas de jamón o gazpacho de fresas. También se ofrece paella y arroz a banda, pasteles, frutas y hasta cava para brindar.

PARLAMENTO:
·         Definición de uso común: Órgano constitucional de un Estado  con sistema parlamentario, compuesto por los representantes elegidos por el pueblo que tiene atribuida la misión principal de expresar la voluntad de éste.
·         Definición  Campsiana: punto de reunión para comilonas, tratos de interés   de imputados y demás estómagos agradecidos.

TOLETE O PORRA:

·         Definición de uso común: Palo grueso y de diámetro creciente hacia la punta, usado como arma.
·         Definición Campsiana: instrumento para la aplicación del orden y la ley que contribuye a restablecer la convivencia democrática. Por cada golpe, un voto más.

INDIGNO:

·         Definición de uso común: Que no es merecedor de aquello que se expresa: es indigno de ese honor. Que no corresponde a las circunstancias, calidad o mérito de algo o alguien: eso es indigno de ti. Vil, ruin.

·         Definición Campsiana: tras una sencilla labor de investigación,  coincide con su definición de político.


domingo, 22 de mayo de 2011

ARTÍCULO: EL 15-M: ELIGIÉNDOME, ELIJO AL HOMBRE.


Viendo la Puerta del Sol, me viene a la mente una estampa muy típica: el mayo francés y un J.P. Sartre con cigarrillo y miles de jóvenes a su alrededor. Por esas cosas que a veces me pasan, repiqueteaba en mi mente, varios días atrás, un libro -y no otro-  del célebre filósofo francés: El existencialismo es un humanismo. Quizás porque al igual que el libro Indignaos de Séphane Hessel, con ese libro Sartre, avant la lettre, ayudó a tomar una nueva conciencia social y política.


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Pero quiero pararme en lo existencial en dos frentes para intentar dar una versión muy personal sobre  lo que está ocurriendo: en la experiencia personal de la existencia y en la visión existencial.
Algunos,  quieren ver en el movimiento 15-M solamente una reivindicación confusa en sus objetivos expresada exclusivamente por jóvenes. Es cierto que la parte más visible son ellos, entre los que aún me incluyo, pero no es una reivindicación únicamente de lo que nos pasa a los jóvenes. Muchas personas de diferentes edades han visto cómo han perdido su empleo durante estos años, cómo no han podido pagar sus casas, cómo han tenido que recortar su bienestar, cómo el gobierno realizaba recortes sociales y cómo el sistema político-administrativo funcionaba de espaldas a la ciudadanía (corrupción, clientelismo, enchufismo, derroche, ineficacia…), y muchos más etcéteras (Ver Artículo de Pérez Reverte, p.ej.). Ésta es la experiencia personal de la existencia, la que cada día, un día sí y otro también, millones de personas viven en su piel, independientemente de su lugar de origen. Por todo esto es fácil pensar que la espoleta existencial estaba cargada desde hacía bastante tiempo. 
Hoy muchas personas  creen que los que nos deberían representar ya no nos representan, de ahí que la movilización, iniciada por los jóvenes, tenga eco entre los que no lo son. El paso de lo individual a lo colectivo, de la queja a la reivindicación pública pasa por el descontento y la desazón que cada uno de nosotros vivimos de manera íntima y cotidiana. Pero no debe quedar ahí: no queda otra que cambiar esta realidad, que ofrecer otra visión existencial de  la realidad con nuestro acto, modificar esa existencia que no nos acoge, que nos es hurtada e inasumible. De ahí que la movilización, la organización sea ya la única forma de llamar al cambio, un cambio democrático, dentro del orden y la no violencia, cargados de razones y de juicio.
Sartre decía: eligiéndome, elijo al Hombre. Esas personas que salen a las plazas, que llenan las calles, que piden una democracia real, que no se callan,  están eligiendo por todos algo que antes cada uno deseábamos en privado.